El concepto de
Espacio Europeo de Investigación, aunque surgido hace ya varias décadas, se materializa en el año 2000. Un documento hecho público en enero de ese año (
Towards an European Research Area) pone sobre la mesa una idea que la reunión celebrada en Lisboa unos meses más tarde convierte en una realidad.
Lo que subyace con el Espacio Europeo de Investigación es tanto una necesidad como un medio. La Unión Europea necesita ser competitiva y mantenerse a la vanguardia del progreso y la innovación, y precisamente partiendo de esas premisas se caminará en la dirección apropiada para conseguir configurar esa Sociedad de Conocimiento continuamente perseguida.
La mejor forma para trabajar en esa línea es el esfuerzo conjunto mediante una iniciativa común que permita coordinar y aprovechar al máximo los recursos de todo el ámbito europeo: un
Espacio Común que, a imagen y semejanza del existente en otros ámbitos, se aplique en la investigación.
Durante sus primeros años de vida, las actividades en la configuración del Espacio Europeo de Investigación se centran en el
desarrollo de programas de investigación (sobre todo de los programas Marco), la
coordinación de políticas, el trabajo en el desarrollo de la
cohesión y en la
superación de la fragmentación. Esta última se reveló tiempo después como una de las tareas pendientes del ERA, que en 2006 ya puso en marcha una estrategia de innovación y en 2007 vivió su primer relanzamiento de manos del Green Paper y, más tarde, del lanzamiento del
Proceso de Ljubjana, que supone un esfuerzo por establecer una “gobernanza efectiva” del
ERA.
Con la
nueva estrategia para la Unión Europea con horizonte 2020, el Espacio Europeo de Investigación también refuerza su acción. En el documento “
Visión 2020 para el Espacio Europeo de Investigación” se reconoce que ERA está ya arraigado en la sociedad europea, y que tiene la llave de la competitividad europea y de apoyo a los investigadores pero que, sin embargo, todavía tiene muchos retos pendientes.
A pesar de no haber cumplido su objetivo de llegar a un 3 por ciento de inversión del Producto Interior Bruto en I+D en los miembros del ERA para el año 2010, el Espacio Europeo de Investigación sigue siendo una de las iniciativas conjuntas más relevantes de la Unión. Actualmente, el ERA aglutina los programas, organizaciones y políticas que en este ámbito se desarrollan en la UE. Además, se encarga de apoyar la
creación de
infraestructuras, la
transferencia de conocimiento, y la
cooperación internacional.
El ERA pretende estar al servicio de todos los agentes involucrados en el proceso de investigación e innovación: las universidades, las empresas, los investigadores, y las organizaciones nacionales. Para ello articula su actuación en una serie de áreas de actuación que reflejan sus características.